Tradiciones de Navidad en Madrid

Buenos amigos, muchas compras y festejos en familia

La mejor forma de disfrutar la Navidad en Madrid es calzarse unos zapatos cómodos, abrigarse bien y salir a caminar. ¡Sorpresa! El ambiente de fiesta es contagioso. Por todas partes se respira alegría y sentimiento de felicidad. No importa qué tan duro pegue el frío, porque en la calle, en los bares, en las cafeterías y restaurantes, en el metro y las plazas, y los grandes almacenes, el ambiente posee esa tibieza de la felicidad compartida.

Madrid tiene una población de más de seis millones de habitantes, en su área metropolitana. Es tercera en población, solo detrás de París y Londres, y es la cuarta capital más rica de la Unión Europea, detrás de Londres, París y Moscú.

La Cabalgata de Reyes es, sin duda, la cita más importante para vivir la Navidad en Madrid.

La ciudad ofrece un amplio menú de actividades en zonas y barrios apropiados para el entretenimiento, y al mejor estilo madrileño, para salir de marcha, a cualquier hora del día y la noche.  A finales del siglo XX la prensa internacional consagró a Madrid como la capital europea del ocio y la gastronomía. Los bares no se quedan atrás. Han desarrollado un concepto inconfundible y único, donde ofrecen una gran variedad de cañas de cerveza, copas de vino y otros licores, acompañados de deliciosas tapas, a precios sorprendentemente cómodos. La Plaza Mayor y otros sectores aledaños se ganaron la reputación de ser el centro del entretenimiento para los turistas en Madrid. En un principio acudían sólo jóvenes de distintos países europeos, pero hoy se reúnen turistas de todas las edades para disfrutar en estas calles, llenas de bares tradicionales y restaurantes centenarios que ofrecen excelente cocina, amén de que este es el sector donde la oferta de espectáculos madrileños es, por la época de Navidad, más abundante y generosa.

Mercadillos: Al finalizar noviembre, se encienden las luces de la Navidad y con ellas, la capital española exhibe, opulenta, todo su esplendor. Todo parece arte de magia, la noche se convierte en día, y el jolgorio y la animación de la gente resulta tan contagiosa, que no se notan diferencias entre españoles y visitantes. La invitación es compartir el entusiasmo que se vive en la Gran Vía y en la famosa Puerta de Alcalá, en Salamanca y en Lavapiés. Así mismo se vive el espíritu de fiesta en Chueca y en Casa de Campo, en el Barrio de Las Letras y en Atocha. La geografía de la ciudad queda inmersa en una gran celebración bulliciosa y masiva que no la doblegan las bajas temperaturas que rozan los cero grados, ni la nieve, que en ocasiones complementa la postal de la Navidad.

“Este es el más típico y tradicional de los mercadillos navideños de Madrid”, me explicaron. “Se inaugura el 28 de noviembre y continúa  hasta el 31 de diciembre”. “Abierto de 10 de la mañana hasta las 9:30 de la noche”.

El mercadillo es una enorme feria de cien casetas en la Plaza Mayor y sus alrededores, con una generosa y variada oferta de artesanías de Navidad: adornos, árboles, belenes (conocidos en algunos lugares de América Latina como pesebres o nacimientos) y los tradicionales turrones de Alicante.

Entre las visitas obligadas en estas fechas hay que programar las exposiciones de belenes. El más afamado es el Belén Napolitano de los duques de Cardona. Es una obra del siglo XVIII que el Ayuntamiento de Madrid suele presentar, durante todo el mes de enero, en el palacio de Cibeles.

La Plaza Mayor: “Vamos a La Plaza Mayor a ver los belenes y a comprar adornos y luces, para la casa”. La invitación fue de Diego Lozano y Sagrario, su esposa, amigos con los que compartí una experiencia navideña en Villaviciosa de Odón, en Madrid.

 

La Catedral de la Almudena es el edificio religioso más importante de Madrid. Sul interior sorprende por tener detalles muy diferentes a otras catedrales. El Palacio Real de Madrid es la residencia oficial de la Familia Real Española. Hoy en día el palacio es utilizado exclusivamente para recepciones, ceremonias y actos oficiales.

 

Iluminación: Los días transcurren en medio de actividad febril. Se alternan las compras con los recorridos por calles y terrazas para apreciar los diseños geométricos de luces de colores que adornan edificios, comercios y algunos árboles inmensos. El espíritu de la festividad se hace patente con

Las terrazas son la mejor opción para tomar unas cañas, conocer gente, mirar el ir y venir, y ratificar que la experiencia madrileña es única.

la vocinglería y las risas de los niños, que se mezclan con la música tradicional de diciembre y los villancicos de la Navidad.  Ese ánimo festivo y de cordialidad se vive en todo el Madrid iluminado, desde El Palacio de Cibeles hasta La Puerta de Alcalá, en la Plaza de Sol-Callao y en La Plaza de España y La Casa de la Villa. Pero reina también durante la Navidad un espíritu de competencia. En programas de radio y televisión se organizan concursos para que los adultos y los niños participen con sus opiniones en reconocer y elegir aquellas iluminaciones que, por su belleza los sorprendieron más durante la época de la Navidad.

Pavo, Besugo y Champán: Las comidas de Navidad son copiosas: pavo y besugo al horno, dice la artista plástica española Francisca Hernández Muher. “También se comen muchos mariscos, percebes, perdices y jamón y se toma vino y champán”, afirmó. La Navidad es tiempo de encuentro con amigos, y época de compras en familia.

Para este amable coleccionista venezolano de arte, que acostumbra pasar esta temporada del año en su apartamento de la Castellana en Madrid: “durante la nochebuena y la Navidad suelen programarse fiestas familiares, razón para que muchos restaurantes cierren temprano”. “La gente hasta se olvida de la crisis y sale a comprar regalos para competir en generosidad.

La Gran Vía: una de las principales calles de Madrid, desde el punto de vista comercial, turístico y de entretenimiento.

Las tiendas y centros comerciales viven abarrotados de clientes”. “Durante esta época, mi plato preferido es el cocido madrileño, gusto en el que coinciden miles de madrileños, que llenan los restaurantes”, recuerda Delgado.

La noche vieja del 31 es otra fecha de jolgorio para los madrileños. Se recibe el año nuevo entre amigos y familia, con cena en casa, o atraídos por los espectáculos que ofrecen reconocidos hoteles y restaurantes. Sea en casa o en un gran salón, lo importante es hacer las reservas con tiempo. La fiesta se inicia a las 9 de la noche, se baila, se recibe el nuevo año con gorros y silbatos y, si hay buen ambiente y resistencia, la celebración continúa hasta el amanecer.

Gran Fiesta De Reyes: La gran jornada de celebración para los niños está asociada al Día de Reyes. Los madrileños se preparan para recibir a los Reyes de Oriente, desde la tarde del 5 de enero. Una bellísima cabalgata realiza su recorrido a lo largo del Paseo de La Castellana y termina en el Ayuntamiento, en el Edificio de Correos. Allí los reyes descienden de sus carrozas y se dirigen a los niños. Reparten caramelos y regalos, y para promover el hábito de la lectura reparten libros y cuentos infantiles. La noche del 5 se vive en las casas la gran fiesta de los niños. Se entregan los regalos que sólo pueden ser abiertos al día siguiente, en la mañana. El 6 de enero, la ciudad cambia de paisaje.  Los niños salen a mostrar sus regalos, a estrenar sus bicicletas y a organizar grupos y competencias alrededor de los balones. Según la leyenda, los niños que se portan mal, no recibirán regalos de los Reyes. Para ellos se les entrega un paquetito con carbón. La fiesta termina en la tarde con la merienda del llamado roscón de reyes adornado con rodajas de fruta cristalizada. Y así damos por concluidas estas jornadas tan alegres de la Navidad. Qué maravilloso descubrir que durante seis semanas de cada año, todos tenemos la oportunidad de seguir siendo niños.