EXTREMOS DESCONOCIDOS EN COLOMBIA

CASCADA DEL FIN DEL MUNDO

La aventura inicia desde la carretera que va de Pasto a Mocoa, pues se atraviesa un tramo conocido como “el trampolín de la muerte”, por estar al borde de un acantilado. Esto lo hace la vía más peligrosa de Colombia.

La cascada se encuentra entre las montañas que separan a Mocoa de Villa Garzón. Se llega tras un recorrido de aproximadamente 2 horas por plena selva del Putumayo. La zona está custodiada por una comunidad indígena donde además prestan el servicio de guía. Estos nativos han construido el camino que atraviesa la selva poco explorada, árboles ancestrales y otras caídas de agua. A 400 msnm el camino se detiene en El Fin del Mundo.

Aunque el nombre lo indica, no es un escenario apocalíptico. El agua abundante y limpia, salta por la montaña para caer a un abismo de 75 metros dándole vida a la Serranía de los Churumbelos que cobija a Caquetá, Cauca, Huila y Putumayo. Se respira selva pura, solo es uno y la naturaleza.

El regreso es por la misma ruta, que incluye la posibilidad de ir a otras caídas de agua de hasta 35 metros, pero son a través de selva espesa por lo que la compañía de guía es obligatoria.

SAFARI NOCTURNO POR EL AMAZONAS

En el puerto de Leticia, la capital, se contacta uno de los lancheros que dan la opción de hacer un safari nocturno por el río Amazonas. Se inicia a las cuatro de la tarde para disfrutar primero de un atardecer mágico, acompañado por la danza de los delfines rosados.
Entrada la noche, se llega hasta una comunidad indígena al interior de la selva, a la que se accede por un brazo del Amazonas. La luz es poca y la selva muy densa. En la comunidad se cambia la lancha de motor por un bote de madera fabricado por los nativos. Uno de ellos hace de guía y ayuda a remar.
Los árboles atravesaban las ramas en el camino, pues en la temporada de lluvia el río los había hecho parte de él. Después de más de media hora, se empiezan a escuchar los caimanes. Los nativos normalmente buscan las crías que son de aproximadamente 60 cm, pero en su adultez alcanzan hasta 7 metros.

Se siente cuando estos animales entran al agua, lo cual es muy impactante, porque pueden voltear el bote fácilmente dejándolo indefenso en medio del Amazonas. Este es un momento de mucha adrenalina y muy satisfactorio por poder estar en este pulmón del mundo y observar la selva en su estado natural.

POZOS NATURALES DEL GUAVIARE

Este es un recorrido por una de las zonas menos exploradas de Colombia. Se encuentran a 8 kilómetros de San José del Guaviare, en la zona centro oriental del departamento del Guaviare. Los caminos son en piedra, a través de la selva espesa. El río ha labrado la piedra durante años formando piscinas naturales a su alrededor, que van del color amarillo al negro, permitiendo que la piel se vea diferente en cada pozo.

En el Guaviare se puede disfrutar también de las formaciones rocosas que forman la Ciudad de Piedra con formaciones rocosas que reposan en posiciones que parecen imposibles y en las que se pueden adivinar formas de animales. La Puerta de Orión de casi quince metros. Según los lugareños a través de esta se puede ver el cinturón de Orión en diciembre.

En Cerro Azul se puede conectar con el pasado, a través de los pictogramas pintados sobre roca por las comunidades indígenas precolombinas, dejando una huella color rojo se su existencia

LAGUNA VERDE DEL VOLCÁN AZUFRAL

Desde Pasto se toma un chivero (Jeep) hasta Túquerres. Allí se toma otro que hace un recorrido de aproximadamente 20 minutos en escalada por una montaña hasta llegar a la Reserva Natural, pues esta zona es custodiada por Parques Nacionales. A partir de ahí se debe caminar 12 kilómetros a través de páramo. El clima depende del sol, pero por lo general es muy frío y puede presentar precipitaciones.

A los cuatro mil msnm se llega a una cabaña de montañista, dónde se brindan alimentos calóricos para recuperar la energía del frío. Desde allí se desciende 1 km a través del cráter del Volcán Azufral, el más bajo de los volcanes activos de Nariño. El color del agua es verde esmeralda, haciendo la laguna tan bella como esta piedra preciosa. Por la salida de vapores el agua va desde tibia a hirviente.

Desde la cima del cráter se puede disfrutar de una vista sobre los paisajes nariñenses que gracias a los cultivos se ve como un tapete multicolor que dan paso a los cerros rocosos de Gualcalá. El fondo es enmarcado por la selva del Pacífico.