Argentina…mucho más que un tango… cinco sitios inolvidables

 

Viajar a la Argentina es mucho más que visitar el país del tango, el Malbec, el bife de chorizo y la tierra del Papa Francisco y Diego Maradona. Esta es la tierra del mate, el barrio La Boca, el cementerio de La Recoleta, las librerías, la Pampa, los gauchos y el glaciar Perito Moreno. Es también el país de la Tierra del Fuego, las empanadas de Salta, los asados de fin de semana, la narrativa de Borges, las Cataratas de Iguazú y los paisajes de Bariloche.

 

Los argentinos, como decía Jorge Luis Borges, no descienden de los mayas como los guatemaltecos, ni de los incas, como los peruanos, sino de los barcos, pues cuando las puertas de la inmigración se abrieron en 1880, Argentina recibió a cinco millones de europeos en su mayoría italianos, españoles, franceses, sirios, libaneses, ingleses, alemanes, armenios, rusos, polacos, suizos, galeses y judíos. Se abrieron entonces numerosos comercios y caminos. Desarrollaron la agricultura y extendieron las vías ferroviarias. Con ellos, la nación creció y Argentina se modernizó. Otros grupos fueron el indio y el gaucho.

Buenos Aires del alma: Cualquier pretexto es bueno para ir de turismo a Buenos Aires y decidirse por las siguientes opciones: un teatro, uno de los tres mil restaurantes, un bar de tangos o recorrer el Mercado del Abasto donde se crió Carlos Gardel. También se puede vivir la experiencia única de concurrir a un partido de fútbol del Club Boca Juniors vs. River, en “La Bombonera”, corazón del barrio al que llegó la inmigración italiana. Esta metrópolis es una fusión arquitectónica entre Madrid y Barcelona. Avenidas anchas como la 9 de Julio, quioscos de periódicos y revistas en cada esquina… La Argentina opulenta se recuerda en el Club Naval, cuyos salones son correspondientes a los del Palacio de Versalles de París. La capital argentina es ciudad de librerías grandes, de oferta y de libros viejos. “La avenida Corrientes entre Callao y 9 de Julio tiene la mayor concentración de librerías: son 10 cuadras y hay cuatro librerías por cada cuadra”, destacó el escritor porteño Alejandro Tarruelas. Los domingos en La Boca se disfruta de un auténtico carnaval cultural. Pinturas exhibidas en la vía y otras en los conventillos, o casas de inquilinatos. Estas son reliquias de las etapas vivídas por los inmigrantes. “Cada pieza albergó a una familia que llegó a América huyendo del hambre y la miseria”, dijo un taxista de voz ronca, sin soltar el cigarillo de los labios. “Mis abuelos calabreses trajeron todo lo que cabía en sus baúles de cuero y herrajes: trajes, ollas, libros, herramientas y palas con las que cultivaron trigo y maíz”, explicó el taxista. Y Tarruelas también expresó: “los conventillos han ido desapareciendo bajo el progreso, pero quedan las casas de chapas pintadas originalmente con la pintura que dejaban los barcos en el Riachuelo”. Seguimos andando y en la calle una pareja elegante bailaba tangos que interpretaban unos músicos. Los turistas aplaudían conmocionados. En la pared se leía un aviso: “En este lugar en 1928 funcionaba la despensa de Juan de Dios Filiberto”.

Caminito es una esquina tradicional,  de La Boca, famosa porque dio origen  al popular tango que dice… “Caminito que el tiempo ha borrado, que juntos un día nos viste pasar”…

Caminito es un callejón que adquirió valor histórico porque inspiró la música del famoso tango“Caminito”, compuesto por Juan de Dios Filiberto, en 1926. La inmigración amplió el vocabulario con palabras como “manyar” por mangiare, “yirar” por girare, dar vueltas, “fiaca”, por fiacca, desgano, “laburar” por lavorare, entre otras.  Un día de 1950 el pintor boquense Benito Quinquela Martín y sus vecinos decidieron recuperar la calle y darle un toque alegre. La húngara María Radó y Pedro Konstandt, nacido en Alemania, son una pareja de escritores que se conocieron en una calle de Argentina y aquí se casaron hace medio siglo. En su casa del barrio La Lucila brindamos con un Malbec, por el reencuentro y por la fe del inmigrante en este gran país.

Viñedos de Mendoza: El turismo del vino en Mendoza se puso de moda desde que entró a formar parte de las principales regiones productoras de vinos del mundo con Florencia, Bordeaux, Bilbao-Rioja, Porto, Melbourne y Ciudad del Cabo, conocida como la GWC (Great Wine Capitals Global Network). La provincia de Mendoza es el corazón de la actividad vitivinícola de Argentina. La actividad empezó a desarrollarse desde 1598 y para el año 1887 contaba con 2,000 hectáreas de viñedos, gracias al ferrocarril. En la actualidad tiene una superficie de 210,000 hectáreas de viñedos que se visitan.

Quilmes: En Quilmes, a 1,300 km al Noroeste de Buenos Aires, Germán Guanca, un indígena del 30 años de edad, me recibió al pie del Alto Rey, en las ruinas del mayor asentamiento precolombino de Argentina. “Los Quilmes existimos desde 800 d.C.” dijo. “No hemos sido ni expansionistas ni invasores”. “Respetamos a los vecinos de la misma etnia diaguita y nos unimos alrededor de la Pachamama, el sol y la lluvia”. “Somos una etnia de 3,000 personas”, aseguró, y comentó además que practican el fútbol como buenos argentinos. En las ruinas de Quilmes, ciudad sagrada de los pueblos primarios, a 2,000 metros sobre el nivel del mar, está el museo con la memoria arqueológica de aquella cultura. Al fondo el cerro llamado Alto Rey y al pie restos de la infraestructura urbanística de las viviendas de los indios Quilmes. “Vino patero”, dice el aviso en la puerta de la tienda a orillas de la vía. “Es el vino elaborado artesanalmente para consumo casero”, señala Daniel Carrazano, promotor de turismo. Continué por la Ruta 40, en dirección a San Miguel de Tucumán, con escala en El Infiernillo a 4,000 metros de altitud. Alucinaba con el paisaje exótico de los Valles Calchaquíes. La historia de la acogedora estancia Las Carreras, de cómodos cuartos, en Tafi del valle es excepcional. “Perteneció a los jesuitas desde 1718 y hoy sigue siendo una estancia agrícola en pleno funcionamiento”, comentó Inés Frías Silva, quien es descendiente de los colonos que la adquirieron en 1779.   Bariloche, un pedazo de Europa: el ambiente y paisaje de San Carlos de Bariloche da la sensación de estar en lugares europeos como Suiza o en Escandinavia.

Argentina, … much more than a tango … five unforgettable places

 

Traveling to Argentina is much more than visiting the country of tango, Malbec, chorizo ​​steak and the land of Pope Francisco and Diego Maradona. This is the land of mate, La Boca neighborhood, the La Recoleta Cementery, the bookstores, the Pampa, the gauchos and the Perito Moreno glacier. It is also the country of Tierra del Fuego, the Salta “empanadas”, the weekend BBQ, the Borges narrative, the Iguazu Falls and the landscapes of Bariloche.

The Argentinians, as Jorge Luis Borges said, do not descend from the Mayas like the Guatemalans, or from the Incas, like the Peruvians, but from the ships, because when the doors of immigration were opened in 1880, Argentina received Europeans, mostly Italians, Spaniards, French, Syrians, Lebanese, English, Germans, Armenians, Russians, Poles, Swiss, Welsh and Jews. Numerous shops and roads were opened back then. They developed agriculture and extended railways. With them, the nation grew and Argentina was modernized. Other groups were the Indian and the gaucho.

Buenos Aires of my soul:  Any pretext is good to go sightseeing to Buenos Aires and get decided for the following options: theater, choose one of the three thousand restaurants there are, a tango bar or tour in Mercado Del Abasto where Carlos Gardel was raised. You can also live the unique experience of attending a soccer game of the Club Boca Juniors vs. River Plate, in “La Bombonera” stadium, heart of the neighborhood to which Italian immigration came. This metropolis is an architectural fusion between Madrid and Barcelona. Wide avenues like the 9th of July, newspaper kiosks and magazines in every corner … The “opulent Argentina” is remembered in the Naval Club, whose halls correspond to those of the Palace of Versailles in Paris. The Argentine capital is a city of large, on sale and old bookshops. “Corrientes Avenue between Callao and Nueve de Julio has the largest bookstore concentration: there are 10 blocks and there are four bookstores per block,” said the writer from Buenos Aires Alejandro Tarruelas. On Sundays in La Boca you can enjoy an authentic cultural carnival. Paintings exhibited on the road and others in the “conventillos”, or tenant houses. These are relics of the stages lived by the immigrants. “Each piece housed a family who came to America fleeing hunger and misery,” said a hoarse taxi driver, keeping his cigarette to his lips. “My Calabrian grandparents brought everything in their leather trunks and hardware: suits, pots, books, tools and shovels with which they grew wheat and corn,” the taxi driver explained. And Tarruelas also expressed: “the conventillos have been disappearing under the progress, but the plate houses originally painted with the painting that the boats left in the river have not”. We kept walking and on the street an elegant couple danced tangos that were interpreted by musicians. The tourists applauded in shock. On the wall there was a warning: “In this place in 1928 worked the Juan de Dios Filiberto’s pantry.”

Caminito is a traditional corner of La Boca, famous because it gave rise to the popular tango that says … “Caminito that time has erased, that together one day saw us go by” …

Caminito is an alley that acquired historical value because it inspired the famous tango song “Caminito” written by Juan de Dios Filiberto in 1926. Immigration expanded vocabulary with words like “manyar” for mangiare, “yirar” for girare, to spin, “fiaca”, for fiacca, laburar “by lavorare”, among others. One day in 1950 the painter from La Boca Benito Quinquela Martín and his neighbors decided to recover the street and give it a joyful touch. The Hungarian Maria Radó and Pedro Konstandt, born in Germany, is a couple of writers who met on a street in Argentina and married here half a century ago. In his house of La Lucila district we toasted  with a Malbec, for the gathering and for the faith of the immigrants in this great country.

Mendoza vineyards: Wine tourism in Mendoza has become fashionable since it became part of the main wine producing regions of the world along with Florence, Bordeaux, Bilbao-Rioja, Porto, Melbourne and Cape Town, known as the GWC (Great Wine Capitals Global Network). The province of Mendoza is the heart of Argentina’s winemaking activity. The activity began to develop from 1598 and by the year 1887 had 2,000 hectares of vineyards, thanks to the railroad. At present it has an area of 210.000 hectares of vineyards that are seen.

Quilmes: In Quilmes, 1,300 km to the north-west of Buenos Aires, Germán Guanca, a 30-year-old native, met me at the foot of the Alto Rey in the ruins of the largest pre-columbine settlement in Argentina. “The Quilmes existed since 800 AD,” he said. “We have not been neither expansionist nor invaders.” “We respect our same diaguita ethnicity neighbors and we unite around the Pachamama, the sun and the rain”. “We are an ethnic group of 3,000 people,” he said, adding that they practice football as good Argentines. In the ruins of Quilmes, sacred city of the primary towns, at 2,000 meters above sea level, is the actual museum with the archaeological memory of that culture. In the background the hill called Alto Rey and to the foot the rest of the urbanistic infrastructure of the houses of the Quilmes Indians. “Patero wine,” says the notice at the shop door on the side of the road. “It is the wine handcrafted for home consumption”, says Daniel Carrazano, tourism promoter. Continue along Route 40, towards San Miguel de Tucumán, with a break at El Infiernillo at 4,000 meters above sea level. I was amazed by the exotic landscape of the Calchaquíes Valleys. The history of the cozy residence Las Carreras, of comfortable rooms, in Tafi del Valle is exceptional. “It belonged to the Jesuits since 1718 and today it remains an agricultural residence in full operation,” said Inés Frías Silva, who is a descendant of the settlers who acquired it in 1779. Bariloche, a piece of Europe: the environment and landscape of San Carlos de Bariloche gives the feeling of being in European places like Switzerland or in Scandinavia.